¿Qué es un hoesik? Una noche con compañeros de trabajo en Corea | Life in Korea

Compañeros de trabajo disfrutando de un hoesik, una cena de empresa tradicional en Corea.
Una noche de hoesik en Corea: samgyeopsal, chimaek, noraebang y momentos compartidos entre compañeros de trabajo.

Estás trabajando en Corea y, cuando se acerca la hora de salir de la oficina, alguien pregunta:

“¿Tienes planes esta noche? ¿Vamos a cenar juntos?”

Un rato después, varios compañeros están sentados alrededor de una mesa en un restaurante de samgyeopsal, la popular panceta de cerdo coreana a la parrilla.

La carne chisporrotea sobre la plancha. El extractor zumba encima de la mesa. Desde algún rincón llegan risas y el sonido de vasos chocando.

Las mismas personas que unas horas antes hablaban frente a una pantalla ahora dan la vuelta a trozos de carne, comparten platos y conversan sin un ordenador de por medio.

Esta clase de encuentro entre compañeros se conoce en Corea como hoesik (회식).

Pero no todos los hoesik son así.

Algunos equipos simplemente almuerzan juntos. Otros cenan sin beber alcohol. También hay empresas que organizan una actividad, van a una exposición o terminan la reunión después de una comida breve.

El samgyeopsal y el soju representan solo una de las muchas escenas que pueden encontrarse dentro de la cultura de los hoesik en Corea.

¿Quién se queda con las pinzas de la barbacoa?

La carne llega a la plancha.

Pasan unos segundos y alguien toma las pinzas para darle la vuelta.

Aquí puede aparecer una pequeña duda para quien participa por primera vez:

“¿Se supone que tengo que hacerlo yo?”

En recuerdos de antiguos hoesik aparece a veces la imagen del empleado nuevo o del miembro más joven del equipo tomando primero las pinzas. Algunas personas relacionan ese gesto con el nunchi (눈치): observar lo que ocurre alrededor y actuar según la situación.

Pero eso no convierte la escena en una regla de la empresa coreana.

Puede cocinar la persona que mejor maneja la parrilla. Un compañero con más experiencia puede preparar la carne para los demás. O cada uno puede cocinar lo que quiera comer.

Así que no hace falta llegar a tu primer hoesik pensando: “Soy el más nuevo, tengo que asar la carne”.

Quizá lo más interesante de la escena sea otra cosa: varias personas compartiendo una misma parrilla en el centro de la mesa.

Mientras esperan a que se haga la carne, la conversación también empieza a cambiar.

Fuera de la oficina aparecen otras conversaciones

Al principio todavía puede hablarse del trabajo.

“¿Cómo va el proyecto?”

“Esta semana ha sido intensa, ¿verdad?”

Pero llegan más platos, la carne sigue cocinándose y poco a poco pueden aparecer otros temas.

Una serie que alguien está viendo. Un viaje que quiere hacer. Qué hizo durante el fin de semana. Un hobby del que nunca había hablado en la oficina.

También puede ocurrir exactamente lo contrario: un equipo tranquilo que apenas habla durante la cena o compañeros que siguen discutiendo asuntos de trabajo hasta el final.

Cada grupo tiene su propio ambiente.

Lo peculiar del hoesik es que, al salir del espacio habitual de la oficina, a veces se descubre otra faceta de las personas con las que se trabaja.

Quizá el compañero que casi nunca habla resulte ser quien más bromas cuenta. O quizá descubras que ese jefe que solo parecía hablar de trabajo tiene una afición inesperada.

Por eso describir el hoesik simplemente como “compañeros de empresa bebiendo juntos” se queda corto.

En muchos encuentros, compartir la comida importa tanto o más que beber alcohol.

¿Por qué algunas personas reciben el vaso con las dos manos?

Durante la cena quizá veas un gesto que te llame la atención.

Una persona sirve una bebida y quien la recibe sostiene el vaso con las dos manos.

En Corea todavía pueden verse estos gestos de cortesía en situaciones relativamente formales donde influyen la edad o la posición de las personas. También es posible sostener el vaso con una mano mientras la otra toca ligeramente la muñeca o el antebrazo.

Existe además la costumbre tradicional de girar ligeramente el rostro o el cuerpo al beber delante de alguien mayor o de rango superior.

Eso tampoco significa que todos los trabajadores coreanos hagan exactamente lo mismo en cada hoesik.

Entre compañeros que tienen confianza, estas formalidades pueden pasar casi desapercibidas.

Si eres extranjero y es tu primera vez, no necesitas memorizar cada movimiento antes de sentarte a la mesa.

Observar cómo interactúan los demás suele ser suficiente para entender el ambiente.

¿Y si no bebo alcohol?

Para algunas personas, la palabra hoesik todavía evoca inmediatamente una botella de soju.

Durante mucho tiempo, una mesa con samgyeopsal, cerveza y soju ha sido una de las imágenes más reconocibles de las cenas de empresa en Corea.

Puede que alguien levante su vaso y diga “Geonbae!” —“¡Salud!”— antes de que varios vasos choquen alrededor de la mesa.

Pero el alcohol no tiene por qué ser el centro de un hoesik actual.

Quien no bebe puede tomar agua, un refresco u otra bebida. También existen cenas de empresa en las que simplemente se come y se conversa sin alcohol.

No beber, por tanto, no impide necesariamente participar en un hoesik.

Compartir comida y pasar un rato hablando con los compañeros también forma parte importante de estos encuentros.

Ya hemos cenado… ¿por qué vamos a otro sitio?

La cena está terminando.

Los platos están casi vacíos y, si esta es tu primera experiencia, quizá pienses que ha llegado el momento de volver a casa.

Entonces alguien pregunta:

“¿Quién se apunta a la segunda ronda?”

Aquí aparece otra expresión muy coreana.

El primer restaurante o bar puede llamarse il-cha (1차), literalmente la primera ronda. Si el grupo cambia de lugar, comienza el i-cha (2차), la segunda.

En historias de hoesik de años atrás era habitual encontrar cenas que empezaban con carne, soju o cerveza y continuaban en otro establecimiento.

A veces la segunda parada era para comer pollo frito con cerveza, una combinación tan conocida en Corea que tiene su propio nombre: chimaek (치맥), formado a partir de “chicken” y “maekju”, cerveza en coreano.


Y si la noche continuaba, podía aparecer una tercera parada: el noraebang (노래방), el karaoke coreano.

Entonces podía ocurrir una pequeña transformación.

El compañero silencioso de la oficina agarraba el micrófono. Alguien agitaba una pandereta. Y hasta el jefe más serio podía terminar cantando una canción antigua mientras los demás aplaudían.

Durante mucho tiempo, ese recorrido de primera, segunda e incluso tercera ronda fue una de las imágenes asociadas al hoesik tradicional.

Pero no hay que confundir esa imagen con una descripción de todas las cenas de empresa actuales.


Hoy, la segunda ronda puede no existir

La cultura del hoesik ha cambiado.

Hoy no es raro que un equipo cene durante un rato y después cada persona vuelva a casa.

Algunos grupos apenas beben. Otros terminan después de la primera cena. En ocasiones, solo quienes quieren continuar van a una segunda ronda.

Y hay hoesik sin segunda ronda alguna.

También pueden organizarse durante el almuerzo, en una cafetería o alrededor de una actividad que no tenga relación con beber.

Por eso incluso para un trabajador coreano la pregunta “¿A qué hora acabará hoy el hoesik?” puede tener respuestas muy diferentes según la empresa y el equipo.

Nunchi: cuando nadie te entrega un manual

En tu primer hoesik quizá te hagas varias preguntas.

¿Quién empieza a comer?

¿Cómo recibo el vaso?

¿Tengo que cocinar la carne?

¿Tengo que ir también a la segunda ronda?

Los trabajadores coreanos tampoco llegan a la cena con un manual que tenga una respuesta para cada situación.

Muchas veces simplemente observan qué hacen los demás y perciben el ambiente.

Ahí aparece una palabra difícil de traducir con una sola expresión: nunchi.

Nunchi no significa únicamente intentar agradar al jefe. También describe esa capacidad de observar a las personas, captar cómo está la situación y actuar teniendo en cuenta lo que ocurre alrededor.

En una mesa de hoesik, una persona puede estar cocinando, otra contando una historia, alguien beber soju y otra persona tomar tranquilamente un refresco.

Cada grupo encuentra su propia dinámica.

No existe un único “hoesik coreano”

La imagen clásica es fácil de recordar:

samgyeopsal y soju para cenar, después chimaek o algún bar y, quizá, un noraebang para terminar la noche.

Es una escena que durante mucho tiempo formó parte de las historias sobre la vida laboral en Corea y que todavía puede encontrarse algunas veces.

Pero el hoesik actual es mucho más variado.

Hay equipos que cenan y se despiden temprano. Otros casi no beben. Algunos sustituyen la cena por un almuerzo, un café, una exposición, una actuación o alguna actividad compartida.

Incluso dentro de una misma empresa, dos equipos pueden tener costumbres completamente diferentes.

Por eso, el samgyeopsal, el soju, la segunda ronda, el chimaek y el noraebang de esta historia no deben entenderse como una lista de reglas sobre cómo celebran sus reuniones todos los trabajadores coreanos.

Son simplemente algunas de las escenas que han formado parte de la cultura de los hoesik y que todavía puedes encontrarte en Corea.

Quizá algún día acabes sentado con tus compañeros alrededor de una parrilla, escuchando cómo chisporrotea la carne y descubriendo conversaciones que nunca aparecieron en la oficina.

Y cuando la cena esté a punto de terminar, alguien puede sonreír y preguntar:

“¿Quién se apunta a la segunda ronda?”

Para entonces, probablemente hoesik ya no te sonará como una palabra de diccionario.

Será una escena que puedes imaginar.


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